espectrobroken.gif
fuegoenelmartethys.gif
ciudadasustada.gif

LA METEOROLOGÍA EN LA BIBLIA. II

Cristo en la tempestad del mar de Galilea. Ludolf Bakhuisen. 1695. Indianapolis Museum of Art.

La navegación marítima, condicionada por el estado de la mar, tenía gran importancia en los tiempos bíblicos. En este versículo del Antiguo Testamento se describe la mar de viento, oleaje levantado por el viento en un lugar de forma repentina, a diferencia de la mar de fondo, oleaje que se genera por intensos vientos sostenidos en una zona pero que se propaga a grandes distancias, donde puede no haber viento.

Mar de viento (izqda.) y mar de fondo (dcha.). Fuentes: Meteoglosario AEMET y wikipedia

Salmos,107

25 Él habla y hace levantar el viento tempestuoso, el cual levanta sus olas.

29  Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus olas.

De igual forma se describe el oleaje generado por el viento en este otro versículo del Nuevo Testamento.

Juan,6

18 Y se encrespaba el mar con un gran viento que soplaba.

19 Y cuando habían remado como veinticinco o treinta  estadios,

vieron a Jesús que andaba sobre el mar y que se acercaba a

la barca, y tuvieron miedo.

Jesús con San Pedro y San Andrés ca. 1160–80.  Met Museum

Corresponde a los Evangelios  según San Juan, donde también se describe la multiplicación de los panes y los peces para alimentar a los fieles. El relato continúa con Jesús caminando sobre las aguas del mar de Galilea (o Lago Tiberiades, en Israel) en medio de un temporal. La descripción del mismo  es similar en los evangelios de San Marcos y San Juan.

 Mateo,14

24 Y ya la barca estaba en medio del mar,

azotada por las olas, porque el viento era contrario.

25 Mas a la  cuarta vigilia de la noche,

Jesús fue a ellos andando sobre el mar.

———–

29 Y él dijo: Ven. Y descendió Pedro de la barca

y anduvo sobre las aguas para ir a Jesús.

30 Mas al ver el viento fuerte, tuvo miedo y, comenzando a hundirse,

dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!

31 Y al momento Jesús, extendiendo la mano, le sujetó y le dijo:

 ¡Oh hombre de poca a fe! ¿Por qué dudaste?

32 Y cuando ellos subieron a la barca, se sosegó el viento.

En esta obra de Tintoretto se describe con gran realismo este pasaje bíblico. Se aprecian los “cumulus congestus” , nubes de desarrollo vertical que se inclinan por la cizalladura vertical del viento.

Cristo en el mar de Galilea. Jacopo Tintoretto. 1570-75.National Gallery of Art. Washington

El siguiente temporal marítimo, se relata en el evangelio según San Marcos. Jesús calma una súbita  tempestad en el mar de Galilea. De forma similar se narra este episodio en el evangelio de San Lucas.

Tempestad en el mar de Galilea. Rembrandt. 1633. Isabella S’ewart Gardner Museum. Boston

Marcos,4

37 Entonces se levantó una gran tempestad de viento,

y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal,

y le despertaron y le dijeron: Maestro,

¿no tienes cuidado que perecemos?

39 Y levantándose, reprendió al viento y dijo al mar:

¡Calla, enmudece! Y cesó el viento y se hizo grande bonanza.

El pintor Rembrandt recoge este momento de forma primorosa, y a través de la fija mirada de uno de los tripulantes, nos hace partícipes de la escena.

El apóstol Pablo realizó una gran labor misionera, recorriendo el Mediterráneo oriental en tres ocasiones, pero fue injustamente acusado por los judíos de profanar el templo sagrado, por lo que fue apresado. El apóstol apeló al César y fue conducido a Roma para ser escuchado en un peligroso viaje.

Segundo y tercer viaje del apóstol Pablo

Número medio anual de ciclones (isolíneas centros/año). Fuente: Climatology of Mediterranean cyclones using the ERA-40 dataset. (Campins et al.,2011). Int. J. Climatol. 31: 1596–1614 (2011). DOI: 10.1002/joc.2183

En aquella época la navegación era de cabotaje y se realizaban muchas escalas, probablemente por la frecuencia de temporales en el Mediterráneo oriental y la fragilidad de las embarcaciones. El entorno de Chipre es en la actualidad la región con mayor presencia de bajas del Mediterráneo, junto al Golfo de Génova, y como veremos a continuación, probablemente también lo fuera en la antigüedad.  Estos ciclones o bajas frías, aunque son más frecuentes en verano, son más intensos y persistentes en invierno. (Campins et al, 2011). Chipre se considera como una región ciclogenética no sólo por la formación de borrascas extratropicales en su entorno, sino también por la intensificación de las borrascas mediterráneas ya formadas que se desplazan en su entorno (Saaroni et al, 2009).

Podría pensarse que el clima ha cambiado notablemente y que en aquella época no eran tan frecuentes las borrascas y los temporales en el Mediterráneo oriental. Sin embargo,

como hemos comentado, en “La Iliada” y en “La Odisea” también se describen muchos temporales.

“Cierto que cualquiera se impacienta al mes de estar separado de su mujer, cuando ve detenida su nave de muchos bancos por las borrascas invernales y el mar alborotado; y nosotros hace ya nueve años, con el presente, que aquí permanecemos”.

¿Adónde iremos, para librarnos de una muerte cruel, si de súbito viene una borrasca suscitada por el Noto ó por el impetuoso Céfiro, que son los primeros en destruir una embarcación hasta contra la voluntad de los soberanos dioses?

También se hace referencia a las tormentas otoñales mediterráneas, cuyas precipitaciones intensas y persistentes provocan inundaciones. Homero describe con gran belleza los efectos de lo que podría ser una de las frecuentes DANA mediterráneas, como las que afectaron recientemente a nuestra costa mediterránea.

“Como en el otoño descarga una tempestad sobre la negra tierra, cuando Júpiter hace caer violenta lluvia, irritado contra los hombres que en el foro dan sentencias inicuas y echan á la justicia, no temiendo la venganza de los dioses; y los ríos salen de madre y los torrentes cortan muchas colinas, braman al correr desde lo alto de las montañas al mar purpúreo y destruyen las labores del campo; de semejante modo corrían las yeguas troyanas, dando lastimeros relinchos”.

En una pequeña zona de la región de Attica (Grecia), el 15 de noviembre de 2017 se produjeron precipitaciones torrenciales (300 mm en 8 horas) y como resultado de las inundaciones fallecieron 24 personas, además de producir graves daños en viviendas e infraestructuras. Se trató de la mayor catástrofe provocada por inundaciones en Grecia en los últimos 40 años en cuanto a número de víctimas (Anderadakis et al., 2018)

Fuente : COPERNICUS

El Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus (EMS) elaboró un informe detallado de los daños, con la ayuda inestimable de las imágenes del satélite Pleíades -1A/B (resolución espacial máxima entre 0,7m y 2,8 m). En esta imagen, obtenida varios días después, se señalizan las infraestructuras dañadas y zonas inundadas con líneas de colores (acceder al enlace para ver a máxima resolución). Transcurridos varios días aún se apreciaba en la costa el barro y los sedimentos arrastrados hacia el mar.

Esta situación comenzó con una vaguada en altura que rápidamente evolucionó a baja fría, descolgándose de la circulación del oeste (“cut-off low”), a la vez que la ciclogénesis en superficie fue muy intensa en el Golfo de Génova.  Técnicamente se trataría una baja fría aislada, pero con matices diferentes a lo que denominamos una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA). Remitimos al lector a este documento de AEMET donde se explican las características de las DANAs.

http://www.aemet.es/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/estudios/detalles/Las_gotas_frias_DANAs