La agencia espacial china explica lo qué ha averiguado con su misión sobre la cara oculta de la Luna

El lugar donde ha aterrizado la sonda Chang’e 4. Imagen: NASA/GSFC/Arizona State University (Wikimedia Commons)

El 3 de enero de 2019, la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés) consiguió un hito importante: hacer aterrizar con éxito un módulo de aterrizaje en la cara oculta de la Luna. Ayer, el equipo detrás de esta increíble misión, compartió información sobre lo que han encontrado bajo la superficie lunar.

El equipo de la Chang’e 4 ha publicado el primer estudio sobre su radar de penetración terrestre en la parte oculta de la Luna. La sonda detectó un material poroso y granular bajo la superficie, un tipo diferente de roca a la que podemos encontrar en el lado visible de la Luna y probablemente que sea resultado de un gran impacto.

“Se han realizado estudios de geofísica durante las misiones Apolo, pero no con tanta resolución”, dijo a Gizmodo Elena Pettinelli, una de las autoras del artículo que trabaja en la Università degli studi Roma Tre en Italia.

La CNSA lanzó por primera vez el satélite Queqiao en 2018 al punto L2 de Lagrange, un punto estable en relación con la Tierra y el Sol, para poder comunicarse con el módulo de aterrizaje. El módulo de aterrizaje Chang’e 4 y el rover Yutu-2 fueron los siguientes, convirtiéndose en la primera misión en aterrizar con éxito en el lado lejano de la Luna, justo sobre el cráter Von Kármán. Desde entonces, han estado recopilando datos, y los que ahora se han hecho públicos, provienen del Lunar Penetrating Radar, o experimento LPR.

El lugar donde ha aterrizado la sonda Chang’e 4.ImagenNASA/GSFC/Arizona State University (Wikimedia Commons)

Pettin elli explicó que el LPR funciona de manera muy similar a un radar aéreo. Una antena transmisora ​​dispara ondas electromagnéticas como una breve ráfaga de energía hacia el suelo. Las ondas viajan hasta que se encuentran con algún límite, una diferencia entre las propiedades geológicas de la roca, luego algunas rebotan y regresan al radar receptor mientras que otras siguen descendiendo hasta encontrarse con otro. El estudio, publicado en Science Advances, muestra un análisis de los dos primeros días lunares (un día lunar dura aproximadamente un mes terrestre).

Según el informe, estos resultados han conseguido penetrar mucho más en la superficie lunar que las misiones anteriores. El radar reveló la existencia de una capa de material homogéneo a 12 metros de profundidad con rocas esporádicas; después, de 12 a 24 metros, una capa de rocas en su distribuidas en su mayoría de manera uniforme y de entre 0,2 y 1 metro de diámetro; y más tarde una capa de rocas mezcladas con material más fino. A más de 24 metros de profundidad encontraron regiones con menos rocas, y las más grandes estaban en su mayoría más cerca de la superficie, así como zonas que se veían transparentes en el radar, lo que sugiere que consistían principalmente en partículas de polvo fino.

Estas imágenes de radar, tomadas en conjunto, parecen indicar que los investigadores están observando depósitos de eyección, rocas que se asentaron en la superficie después de varios impactos de asteroides, mezclados con polvo fino que se acumula con el tiempo. No es posible saber qué rocas pertenecen a qué impactos o a qué cráteres, y el radar no fue capaz de penetrar hasta el fondo del regolito. Aún así, los investigadores han escrito: “Este trabajo muestra que el uso extensivo del LPR podría mejorar en gran medida nuestra comprensión de la historia de los impactos lunares y el vulcanismo, y podría arrojar nueva luz sobre nuestra comprensión de la evolución geológica de la cara opuesta de la Luna”.

Imagen: NASA

Estas imágenes de radar son mucho más profundas que las tomadas por la misión Chang’e 3 en la cara visible de la luna, dijo Pettinelli. Las propiedades de las rocas de la cara visible dificultaban la penetración de la señal de radar.

Bradley Thomson, profesor asociado de investigación en el Departamento de Ciencias Terrestres y Planetarias de la Universidad de Tennessee, encontró estos resultados convincentes y fascinantes, dado llevar a cabo estos experimentos en la cara oculta de la Luna es todo un desafío. Señaló que aunque el LPR es una manera fácil de acceder al subsuelo lunar, tiene sus inconvenientes.

“Uno puede detectar puntos de contacto o rocas enterradas, pero no siempre está claro qué son esas capas, como por ejemplo, si son capas de material eyectado de los impactos, capas de flujo de lava, etc. Aquí parece que la estratificación está relacionada con procesos de impacto, no con capas volcánicas”. dijo Thomson.

Hay mucho más trabajo por hacer. El rover Yutu-2 opera en dos rangos de frecuencia: alta y baja. Este documento solo muestra los datos de alta frecuencia; procesar los datos de baja frecuencia es también un desafío, ya que el cuerpo del vehículo puede confundir la señal del radar. “Podemos profundizar mucho más si encontramos una manera de procesar los datos y anular el ruido y la interferencia de las antenas del rover”, dijo Pettinelli.

Pero por ahora, el equipo ha demostrado que su sistema de radar funciona y que servirá como una herramienta útil para ayudar a descubrir la historia de los impactos en la cara oculta de la Luna.

 

Fuente: Ryan F. Mandelbaum