cumulonimbusincusmamma.gif
amanecerdesdeelcielo.gif
ciudadasustada.gif

Pantallas protectoras frente a la COVID-19: ¿son efectivas?

Las pantallas protectoras se están haciendo populares, especialmente en el sector hotelero. Pero, ¿son realmente efectivas? ¿Cómo deberían usarse? Nos servimos de un metaanálisis y de los comentarios de varios expertos para tratar de ofrecer una respuesta.

iStock

Ya sabemos que el coronavirus SARS-CoV-2, que causa la COVID-19, se contagia a través de las mucosas (tejido orgánico que reviste los órganos que se encuentran en el exterior del cuerpo); estas mucosas no incluyen solo la nariz y la boca, sino también los ojos. Si bien es cierto que las gafas de seguridad para aislar los ojos, además de otros complementos (como una ‘capucha’ que cubre los oídos) son parte del uniforme habitual de los sanitarios, las recomendaciones oficiales de los gobiernos y autoridades sanitarias no hacen mención a la protección ocular para la población general, a quienes, en España, solo han impuesto el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos siempre que no se pueda garantizar una distancia interpersonal de un metro. Por tanto, quedarían descartados aquellos sistemas que aíslen la zona superior de la cara, lo que las mascarillas dejan al descubierto: desde gafas hasta las famosas pantallas. 

Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, (CDC) el uso extendido de la protección ocular, entre otras medidas de prevención más estrictas, entre el personal sanitario es necesario porque en los hospitales se produce un repetido contacto cercano con varios pacientes diferentes. En cambio, entre la población general (quienes sí deben llevar ahora mascarillas, preferiblemente quirúrgicas o higiénicas reutilizables homologadas con la normativa UNE0065), no hay necesidad de usar una protección ocular generalizada. 

Sin embargo, las pantallas (básicamente, una barrera de plástico transparente que cubre la cara) comienzan a hacerse populares, especialmente entre los hosteleros, que en España han vuelto a abrir sus establecimientos (con restricciones) a partir de la fase 1 de la desescalada. Pero, ¿son realmente efectivas las pantallas? ¿Por qué algunos profesionales las desaconsejan? 

Ventajas de las pantallas protectoras 

Un artículo publicado el 29 de abril en el Journal of the American Medical Association (JAMA) hace una revisión sobre las pantallas y su efectividad frente al SARS-CoV-2. El artículo reconoce una serie de ventajas que presentan los protectores faciales de tipo pantalla, pero con unas restricciones. Por ejemplo, entre las ventajas encontramos que los protectores faciales se pueden reutilizar indefinidamente y se pueden limpiar fácilmente con agua y jabón, o desinfectantes domésticos comunes; mientras que las mascarillas tienen una durabilidad limitada y poco potencial para la reutilización. Además, evitan que el usuario se toque la cara; y, por otro, lado, da pie a la visibilidad de las expresiones faciales y los movimientos de los labios para la percepción del habla, cosa que no permiten las mascarillas. 

Los protectores faciales, por último, no requieren materiales especiales de fabricación, como sí ocurre con las mascarillas. Así, numerosas empresas, incluidas Apple, Nike, GM y John Deere, han comenzado a producir protectores faciales. 

Un gran inconveniente 

Pero el principal inconveniente es que las pantallas nunca pueden ser el único recurso de prevención. Marián (Boticaria) García, doctora en Farmacia, divulgadora y profesora de la Universidad Isabel II, cree que nunca deberían usarse ‘solas’, sin la protección adicional de la mascarilla: “las pantallas son, si acaso, un complemento, pero no un sustituto. Nunca deberían usarse solas porque al estornudar, las secreciones no se quedan atrapadas, sino que se escapan por la parte inferior”. 

En este sentido, el artículo de JAMA incluye una guía de utilización efectiva de las pantallas protectoras: “Para una protección óptima, la pantalla debe extenderse debajo de la barbilla en sentido anterior, hacia las orejas lateralmente, y no debe haber un espacio expuesto entre la frente y el casco del protector”. 

Por su parte, la revista The Lancet publicó el 1 de junio un metaanálisis en el que examina el distanciamiento físico, las mascarillas y la protección ocular para evitar la propagación de COVID-19. La conclusión de los investigadores fue que el distanciamiento social es la medida más efectiva para prevenir el coronavirus, mientras que “cualquier cubierta protectora para los ojos o la cara es solo una capa adicional de protección, pero no única”. 

Dejando de lado el entorno sanitario, la evidencia de que los protectores faciales del tipo pantallas son efectivos usados individualmente es baja. No obstante, Linda Bauld, profesora de salud pública de la Universidad de Edimburgo, comentó este estudio para Science Media Centre y anotó lo siguiente: Una combinación de protección para los ojos y mascarillas puede ser una protección particularmente importante para algunos grupos de trabajadores especialmente expuestos”. 

Por tanto, ¿pantallas protectoras sí o no? 

Concluimos que para el personal sanitario sí, acompañado de otras medidas de protección. Y para la población general, no está especialmente aconsejado. No obstante, en sectores muy expuestos, como el de la hostelería, puede ser una opción viable siempre que se acompañe de una mascarilla. 

En cuanto al distanciamiento social, existen dudas sobre si el espacio a respetar entre personas debe ser de uno o dos metros. Sobre esto, Bauld añade: “Ha habido muchas quejas sobre que la recomendación en Reino Unido de dos metros es excesiva porque es más que en otros países. Pero este metaanálisis lo respalda. Es probable que mantener una distancia de dos metros reduzca el riesgo en comparación con las recomendaciones de un solo metro. Por lo tanto, cuando sea posible, esta es la distancia que los empleados deberían utilizar a medida que se abran más locales y lugares de trabajo en el futuro. Esto será muy difícil en algunos entornos, pero es importante, y todos tendremos que acostumbrarnos a mantener esta distancia durante algunos meses”. 

Lo que se puede extraer tanto de los estudios de JAMA y The Lancet como de los comentarios de los expertos, las medidas de prevención vendrían a ordenarse, según efectividad, de la siguiente manera: 

  1. Distanciamiento social de un metro (pero preferiblemente, dos) para todos, independientemente de las medidas adicionales de protección.
  2. Mascarillas (quirúrgicas o higiénicas para la población general y FFP2 o N95 para las personas con síntomas, vulnerables, o que hayan dado positivo para SARS-CoV-2.
  3. Pantallas, gafas o protecciones oculares: opcionales y complementarias, es decir, siempre acompañadas de mascarilla (nunca en solitario). 

Por su parte, según el doctor Simon Clarke, profesor Asociado en Microbiología Celular, Universidad de Reading, también para Science Media Centre: “Los mensajes de salud pública deben basarse en la mejor evidencia disponible en el momento que brinde el mayor beneficio para la mayoría de las personas y que sea fácil de entender y seguir. Los mensajes simples, como lavarse las manos y quedarse en casa, han tenido éxito porque son fáciles de seguir y funcionan”. 

Fuente: